7 mar. 2015

Whiplash: Sangre, sudor, jazz y J.K Simmons

                                                 
                                                 "Lo maravilloso de aprender es que
                                                  nadie puede arrebatárnoslo” 
                                                                                              B.B. King 

Segunda película del joven director estadounidense Damien Chazelle, cineasta que ha encontrado en el jazz, no sólo un tema para sus largometrajes sino un estilo que se adapta a sus propia vivencias; Chazelle, estudió música en su juventud (baterista de jazz) pero rápidamente se dio cuenta que no tenía talento para ésto, volviendo a su primera pasión que era el cine; ya graduado de la universidad de Harvard, éste, dirigió un largometraje de corte verité como lo fue Guy and Madeline on Park Bench, que también tenía al jazz como protagonista; ese mismo año fue guionista de la malograda The Grand Piano (con Elijah Wood), entre otros.

A pesar del interés que suscitó su segunda obra Whiplash o el guión de ésta, fueron más los rechazos y la falta de presupuesto, la que llevó al director nacido en Rhode Island, a realizar un cortometraje donde un joven baterista era llevado a los límites por su brutal maestro; este trabajo ganador en Sundance y en otros festivales, dio pie, a la producción de Whiplash, el largometraje, siendo una de las gratas sorpresas en los premios de la Academia, y ante todo, el reconocimiento de un gran actor como J.K Simmons, de un director realmente joven y talentoso, y ante todo, esa fascinación por la música, en este caso por ese hermano mayor del blues como decía B.B King, que es el jazz. 


Escrita por Chazelle e inspirada en sus propias experiencias, este largometraje se centra en la lucha y obsesión entre un joven baterista, su abusivo y brutal profesor de música, y un entorno, donde la música jazz, ya no es lo suficientemente valorada.

La película abre con un exhausto joven baterista, ensayando de forma copiosa y repetitiva; este joven es Andrew Neiman (Miles Teller), baterista de primer año, en el considerado mejor conservatorio, el Scheffer de Nueva York; éste recibe la improvisada visita de un adusto hombre vestido de negro, cabeza rapada y mala actitud, que se demora lo mismo en que Neiman, cambia de ritmo. En una nueva clase y sesión del baterista, aparecerá de nuevo este hombre, éste es Terence Fletcher (J.K Simmons), uno de los más respetados pero temidos directores de orquesta y docente de este conservatorio; a partir de este punto, donde Fletcher cita al joven baterista para unirse a  su particular proyecto, la relación alumno - maestro que fluye entre estos dos, estará más cerca de una lucha personal y de una constate confrontación entre un perfeccionista egocéntrico que intenta sacar lo mejor de sus alumnos con brutalidad, y un obsesionado baterista, que cree que puede ser igual o mejor que sus héroes musicales. Como la famosa frase de Churchill, la película es toda una serie de secuencias donde la sangre, el esfuerzo, las lágrimas y el sudor marcarán el aprendizaje de Neiman, todo bajo la batuta del despótico Fletcher, quien no cree en el fracaso, la amabilidad y mucho menos en las segundas oportunidades; pero Neiman, le mostrará lo contrario, todo bajo el ritmo de la canción que le da nombre a la película. 



Aunque la fotografía de Sharone Meir, no es lo más destacable de esta película, si tiene un gran trabajo de planos y detalles que van a ser utilizados de forma magistral en el montaje por parte de Tom Cross, editor habitual de la televisión, y que en este caso, saca lo mejor de su repertorio, para crear no sólo un excelente montaje por ritmo, sino un intenso y dinámico juego de cortes a la par de los tempos que lleva el actor que interpreta a Neiman; igualmente el ritmo de la canción Whiplash, entre otras, se ajustan a la expresividad de la ciudad de Nueva York.

La música de Justin Hurwitz junto al grupo de sonido, son igualmente admirables, no sólo por la calidad de las notas de jazz sino por el diseño mismo de la parte sonora, desde los diálogos hasta los más detallados sonidos implícitos con los instrumentos y con la misma ciudad, que se impregna de ese aire a jazz, sacrificio y nostalgia. Aunque tiene un diseño de producción sencillo o sobrio, todo está muy bien planificado, principalmente, a la hora de mostrar, las sesiones de ensayo y la parte final del metraje, donde todos los departamentos, tanto los artísticos como técnicos, se empalman de la mejor manera, para crear una excelente secuencia que no sólo es de los mejor de la película, sino el punto más alto en las sensaciones de las mismas; una secuencia que se le mete al espectador ( o por lo menos a quien escribe) en lo más profundo del "alma" o esa parte donde el corazón y el estómago se unen, cuando una canción es genial.



Eso sí, si vamos a hablar del gran complemento a la música y edición, son las actuaciones de J.K Simmons, del joven y prometedor Miles Teller (por lo menos para mí, que es la primera vez que lo veo en una película) y del pequeño papel de Paul Reiser, el padre de Neiman, que en cierta forma, es la antítesis de lo que quiere ser este joven pero a la vez, su único apoyo y soporte. Sin embargo, - por algo ganó varios premios por su actuación-, es el trabajo de Simmons el que se lleva todos los aplausos y quien mejor se acomoda a su carácter (del personaje) del vehemente, cruel y perfeccionista Terence Fletcher, papel que parece venirle como anillo al dedo, a este secundario de lujo, quien siempre ha destacado por la fuerza de su interpretación y adusto aspecto.

Finalmente, puedo decir, que Whiplash es una de las mejores películas que he visto sobre música - en este caso sobre bateristas de jazz-, una de las mejores de los Oscar, y un verdadero deleite para los sentidos, porque la música y edición son más que sobresalientes, igualmente - y repitiendo lo que escribía más arriba- una geniales actuaciones,  un aire a lección de vida, pero por encima de juicios de valor o superación personal, y mucho más cerca de lo obsesivo, alejándose de los estándares de triunfo y reconocimiento, mucho más ligado, al imbuirse en las profundidades de la interpretación, del amor a la música o de ser el mejor por encima de cualquier cosa.

Igualmente, no podemos dejar de lado, conocer la otra película de Chazelle y seguirle la pista a este prometedor director, que tiene en la música un gran concepto, temática y desarrollo, que en definitiva, quedó demostrado con este recomendable y muy sentida obra musical, con lección de vida como fondo y una rivalidad tan acorde al jazz, como lo fueron los grandes músicos de este género musical. 


Zoom in: Tres premios Oscar, incluyendo mejor actor de reparto, guión y edición. Varias nominaciones y premios en festivales, Globos de Oro y BAFTA, Top Ten de la AFI en 2014.La película se proyectó en la Quincena de Realizadores que bordea el Festival de Cine de Cannes de 2014. Y también fue programada para ser proyectada en la sección Presentaciones Especiales del Festival Internacional de Cine de Toronto de 2014 (1)El guión fue considerado como de uno los mejores - antes de ser producida-

Montaje Paralelo: Bird (1988) - Bateristas de jazz 





(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Whiplash_%28pel%C3%ADcula_de_2014%29

2 comentarios:

  1. Muy buena entrada! Me ha encantado. La película me resultó espléndida en todos los sentidos. J.K. Simmons, hace una interpretación excelente y es de admirar. El film muestra que no hay que rendirse si se quiere consguir lo deseado.

    Saludos!

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    1. si es cierto una gran peli, genial música y montaje, y definitivamente una d elas mejores actuaciones de estos premios, saludos para tí también

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