14 ene. 2015

Versus: Shame/Don Jon


                         "Una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico."
                                                                                                          Aldous Huxley 

Versus, es la nueva sección de este blog, donde enfrentaremos dos películas con ciertas características, temáticas o ideas similares, pero cada una será analizada en su determinado contexto, sus virtudes y defectos tanto artísticos como técnicos se revisarán, como es habitual en los demás artículos, y posiblemente se llegará a una conclusión sobre el aporte de estas obras; la idea principal de esta sección, más que polemizar frente a similitudes o copias, es mostrar cómo se resuelven o se abren nuevos caminos narrativos en películas con cierta identidades o parecidos razonables. El primer versus que vamos a realizar, se lo debemos a una pregunta o mejor, a una crítica por parte del bloggero Jona Tiba de Slacker, quien escribe que Don Jon "era una respuesta divertida a la aburrida Shame", a partir de ésto, no sólo se me pareció valido ver la primera película del actor Joseph Gordon - Levitt, sino revisar o analizar películas que fueran en cierta medida, la respuesta o contraparte de ésta, y que mejor caso para empezar, que, con dos películas donde la adicción (sexual) es el tema y protagonista de la narrativa.

Aunque, cabe aclarar que las dos películas son similares frente a temática y complejidades del personaje principal; sin dejar de lado que reflexionan sobre la individualidad moderna, éstas difieren no sólo en género sino en estilo, pero cada una aporta de forma significativa, una visión sobre estos tiempos que corren, los cuestionamientos sobre las relaciones y la sexualización del mundo virtual y físico.

Igualmente, no podemos olvidar, que son películas hechas en contextos bien diferentes, Shame es la segunda obra del multipremiado - aunque joven- Steve Mcqueen, director en el que prima lo dramático, la ambigüedad moral, las complejidades humanas y sus retratos decadentes, pero ante todo, una fría pero realista visión de la sociedad occidental; mientras que, para Joseph Gordon -Levitt, ésta es su incursión en la dirección de largometrajes (ya había realizado un par de cortos), donde el humor desenfadado es el elemento que se apropia de la narrativa, concebido de forma inteligente - algo egocéntrica- con cierto recato moralista.


Ambas películas están escritas por los directores, -en el caso de Shame, co- escrita con Abi Morgan, guionista inglesa- y cada una tiene como protagonista, a hombres individualistas, subordinados por el sexo, con un estilo de vida sin compromisos, que gira entorno a sus logros, la tecnología y el culto a su propio ego. Shame y Don Jon, comparten el concepto del narcisismo, que no sólo está presente en cada uno de los personajes sino en una sociedad que se alimenta de las ideas freudianas de autoerotismo, igualmente, aunque parezca ajeno, el concepto de religiosidad o de perdón cristiano - que en Don Jon es bastante obvio- va a hacer parte de la narrativa y su misma progresión dramática. Las dos películas o los personajes de éstas, viven en una constante contradicción, a pesar de su éxito o de tener una vida acomodada -no son personajes Bukowskianos- están insatisfechos con ésta, la pornografía es su tesoro más valioso y la compulsión sexual, se satisface de cualquier forma; cada actividad, cada acción está en torno al sexo, a su individualidad y aparente hedonismo.


Sin embargo, aunque muchas cosas unen estos guiones y a los personajes principales; cada película tiene un desarrollo bien diferente, tanto en su estructura de montaje - aunque las dos sean lineales- como en la progresión de la historia, en primera instancia Don Jon, es una película donde la repetición, el loop, es esencial en su estructura - y posiblemente uno de sus elementos más destacables- mientras que en Shame, la pausa, los tiempos muertos son fundamentales para reflejar no sólo el ánimo del personaje sino de una ciudad como Nueva York, que parece responder a las mismas insatisfacciones del protagonista. 

Aunque es cierto que los dos personajes son inmigrantes, Brandon (Michael Fassbender) es de origen irlandés y Don Jon (Gordon -Levitt) es italoamericano, cada guión le da prioridad a este hecho, tanto en su narrativa como la interpretación de estos actores; Levitt se apega a los estereotipos del inmigrante italiano -que podemos ver en la televisión y en la comedia- ya no sólo en su performance, sino en las actitudes, vestuario y demás acciones, que si bien le quitan algo de trascendencia a este Don Juan moderno, lo hace mucho más identificable, a diferencia del retrato decadente del personaje de Fassbender, oscuro descenso a los infiernos de un frío y solitario adicto al sexo.  Si bien es cierto, que las dos películas tienen en común acuerdo, una especie de  "arrepentimiento" o de catarsis, en Shame, tiene una identificación tácita con el cristianismo, mientras que en la de Don Jon, es mucho más superficial pero ligada al crecimiento personal, digamos que ningunas de las dos películas caen en una moraleja o sentimiento de aprendizaje/ enseñanza de valores sino más bien en una intrínseca (catarsis) de los personajes, desde lo cinematográfico. 



Si hablamos de cuestiones técnicas, las diferencias son grandes, en definitiva es superior la película del director inglés, no sólo por la fotografía de Sean Bobbit - cinematógrafo habitual de Mcqueen- que ha sido nominado en un par de ocasiones por su contrastada, naturalista pero a la vez delicada fotografía, sino por el trabajo de sonido, música, pausada edición y manejo de cámaras. Aún así, aunque Don Jon, no sea una maravilla en su parte técnica, el montaje de Lauren Zuckermann, es más que destacable, sus loops, su relación con la rutina y el dinamismo que le imprime con estas repeticiones, son fundamentales en esta comedia de fotografía plana y música pop ochentera.  

Aunque, es indudable que el doble trabajo realizado por Gordon -Levitt, tras las cámaras y como actor principal, es destacado, no supera al realizado por Michael Fassbender, quien literalmente se "echa al hombro" todo el peso dramático, representando de la forma más sólida y convincente, no sólo el papel de un adicto al sexo sino de un hombre desesperado y sombrío, mostrando el lado más decadente de una sociedad sexualizada y superficial; el gran logro del papel de Fassbender, es que más que sentir empatía o cierta envidia - como se estructuran estos personajes- realmente vemos un gran dolor, una aflicción en un hombre, donde el sexo termina absorbiendo su vida, perdiendo el contacto con su hermana - una excelente Carrey Mulligan- y como escribía más arriba, un verdadero descenso a los infiernos, en su noche de placer desenfrenada.     

Para concluir, y no seguir repitiendo las mismas ideas, dos películas que parten del mismo punto pero que se desarrollan de forma correcta en su estilo y género, que muestran a un actor y ahora cineasta con un futuro promisorio como Gordon Levitt, y a uno de los directores más provocadores o que saben levantar polémica como Mcqueen; asumiendo un reto frente a una temática difícil de abordar, -no tanto por el tema mismo, sino por el desarrollo de éste- que saben consolidar con sus propias características, sin caer en los mismos vicios de otras obras, estructurando mucho mejor a personajes y trama, e igualmente dándole otros aires, otras soluciones dramáticas.

Dos películas igual de recomendables, una para pasar el rato y otra para reflexionar, pero cada una con grandes logros; en cierta forma, ya redondeando la idea del versus, tanto Shame como Don Jon, son caras de una misma moneda pero del lado que caiga ésta, se va a encontrar con un trabajo interesante, una respuesta narrativa e ideas sobre el amor, el compromiso mucho más modernas y apropiadas a estos tiempos de incomunicación.

Trailer Shame: https://www.youtube.com/watch?v=zyUqkoJC3pQ
Trailer Don Jon: https://www.youtube.com/watch?v=ttSNSsH44uY

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