9 nov. 2014

The Fake: Oscuridad humana


                                     "Tener fe significa no querer saber la verdad."
                                                                               Friedrich Nietzsche

Primera película que veo del director surcoreano Yeon Sang-ho; este cineasta de animación graduado en Pintura de la Universidad Sangmyung, debutó en el año 2000 con un corto que ganó varios premios, y de ahí en adelante ha pasado por varios festivales con sus historias para adultos, una depurada ilustración, radicales personajes y una serie de cuestionamientos a las sociedades contemporáneas, principalmente a las de su país, y esto es notorio en su último y multipremiado trabajo, como lo es The Fake, una oscura y nada sutil acusación a las "religiones" organizadas.

Este director ya está trabajando en un nuevo título, que sería su tercer largometraje después de The King of Pigs y The Fake, - la cual vamos a reseñar-, películas que han sido bien recibidas por la crítica, que le han dado a este director cierto carácter de culto y un estilo definido a su trabajo.


Escrita por el propio director, esta película se puede resumir de dos formas: como la historia de una comunidad en un pequeño pueblo de Corea del Sur que está a punto de ser inundada para construir una represa, es atrapada por el carisma de un pastor evangélico y de un negociante que les ha vendido la idea de una nueva comunidad y paraíso, pero para ello deberán entregar todos sus ahorros; y por otra parte, es la historia de Min -Chul, el agresivo y violento borracho del pueblo tan escéptico como brutal, que será quien descubra la mentira de esta iglesia, pero igualmente mostrará lo peor de sí.

Más allá de la historia de engaños y de la feroz crítica a la religión, The Fake es un cuento oscuro y pesimista sobre la humanidad, una película que no tiene personajes buenos (por lo menos los protagonistas) que definitivamente, se salta por encima los valores de juicio, y está lejos de las zonas grises tanto en su historia como en los caracteres que van desde el borracho del pueblo hasta los mismos policías, el pastor y demás. Este nihilista y negativo thriller, tiene su gran fortaleza en la construcción de estos personajes, y en la agresividad que gira en torno a la historia, que si bien no se nota en los trazos de la ilustración, sí está presente en los elementos narrativos y en las secuencias finales, que posiblemente sean, las más desgarradoras y desagradables - como sensación no como imagen- que han salido en pantalla en lo últimos años.


Aunque no podemos hablar de fotografía o de cierto diseño de producción, este largometraje no sólo funciona a nivel técnico sino que tiene un destacado trabajo artístico en su diseño de imagen, ilustración y manejo conceptual; esta producción independiente, que destaca en su técnica de animación tradicional con alguna intervención en tercera dimensión - principalmente los fondos y algunas secuencias-, no sólo está apoyado por la música de Jang Youngkyu, una buena edición y un excelente grupo de animadores. 

Pero definitivamente, lo que se roba los aplausos de este título - Saibi, en su idioma original- es su antihéroe, un personaje que intenta evitar la estafa del empresario que maneja al pastor evangélico, pero éste es tan brutal e inconsciente con su propia familia y demás personas, que no solo no es apoyado por la comunidad sino que es la antítesis de los valores que su entorno está buscando.


Más allá de algunos obvios giros narrativos y de cierta redundancia en la sensación de decadencia que vive cada uno de los personajes, su trama y la imprevisibilidad de la misma historia se aferra a todos estos caracteres totalmente desligados de cualquier juicio moral,  generando mayor fuerza en este relato tan oscuro y pesimista, que difícilmente saca un sonrisa durante todo el metraje; es un trabajo sin concesiones, sin atisbo de moraleja, optimismo o cambio, por el contrario el director se acerca a los mayores defectos de la humanidad, y los imprime o agrega a cada personaje, evitando cualquier tipo de empatia con éstos, haciendo más débiles a las victimas y brutales al antihéroe, al villano y a los victimarios.

Un trabajo imprescindible tanto por su nivel técnico como por la negatividad de su historia, la crítica a la religión, y a uno de los antihéroes más detestables, y aún así más "razonables" de la historia del cine reciente - por lo menos de la animación-. Largometraje recomendable e importante para conocer o ligarse aún más con la animación surcoreana, que posee las mismas virtudes de los estudios japoneses y de otras latitudes.


Zoom in: Ganadora a mejor animación en Sitges, Festival de Gijón y otros.

Montaje Paralelo: Antihéros - Religión


        

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