24 nov. 2014

Only God Forgives: Culpa y Venganza en Bangkok


                                                     "Quien estudia la venganza mantiene 
                                                     abiertas sus propias heridas."
                                                                                         Francis Bacon

Segunda película que reseñamos del director escandinavo Nicolas Winding Refn, después de su celebrada Drive - una de las películas favoritas de este blog-; este guionista, productor y cineasta danés, se ha convertido en una especie de director de culto por sus obras violentas y estilizadas, influido básicamente por el cine de terror, el explotation y la filmografía de Alejandro Jodorowsky - amigo personal de Refn-. Hijo de  Anders Refn, un conocido editor y director danés y de Vibeke Winding, directora de fotografía, éste polémico e independiente realizador nacido en Copenhagen ha demostrado ser un innovador y polifacético "artista", que tiene como principal eje la imagen (fotografía) y el trabajo de sonido, por encima de las historias y aún de ciertos parámetros narrativos, sin dejar de lado que es un cineasta rentable, trabajando a bajo costo.   

Con Only God Forgives, el danés dividió - como habitualmente pasa con sus obras- tanto a crítica como a público, con esta historia edípica de culpa y venganza, con cierto aire a serie B; además será la película a reseñar en esta ocasión.

  
Con guión del propio Winding Refn, este largometraje con tintes dramáticos, con aire de thriller neo-noir, se centra en la historia de Julian (Ryan Gosling) un fugitivo de la justicia estadounidense que dirige un club de Muay Thai en Bangkok; club que además funciona como centro de tráfico de drogas. Julian junto a su hermano, son respetados en el bajo mundo criminal pero cada uno enfrenta a sus propios demonios y al vacío de esa existencia de distintas formas. Cuando su hermano Billy (Tom Burke) es asesinado - por el padre de una prostituta menor de edad a la que Billy violó y mató- la madre de éstos Jenna, una jefe criminal (Kristin Scott Thomas) llegará a Bangkok no sólo a reclamar el cadáver de su hijo sino a pedir la cabeza del asesino de éste. La venganza, hará que Chang, un policía retirado al que denominan el ángel de la venganza, se terminé enfrentando a esta familia criminal. Con algunos elementos ligados a lo supranatural , de un western que se sale de todos los parámetros, como dice Winding Refn en un entrevista y con cierta cercanía a la estética pulp y lo superlativo, esta película termina obviando la lógica narrativa para convertirse en un estilizado ejercicio visual en donde la violencia es tan importante como el color y los neones de esta ciudad. Una película que juega mucho más con la idea de la culpa, la venganza y lo simbólico de estos elementos que con una narrativa per se. 


En cierta forma la película toma la figura del antihéroe, y le da no sólo un giro dramático sino que lo lleva a cuotas de debilidad y fracaso que termina siendo uno de los elementos más interesantes de este largometraje, es decir, él, en teoría protagonista Julian, es el personaje más débil y apocado de la historia, tanto física como mentalmente, y es el que lleva la culpa de la trama casi como un elemento representativo de su propio carácter, elementos que van a estar reforzados por la gran fotografía de Larry Smith, quien ya había colaborado con Winding Refn en Bronson; este cinematographer inglés que asume tanto el reto de generar la "artificial" y teatral concepción lumínica, se apropia del mismo entorno de la ciudad llenándolo de filtros y neones; donde los rostros, los espacios y las secuencias de acción de esta película están marcados por la estilización visual.

En este punto, nos podemos detener en varias secuencias que marcan la gran potencia fotografíca de este largometraje, principalmente la lucha entre Julian y Chang, y las secuencias de ensoñación del propio Julian, sin embargo, si existe una escena que personalmente me haya gustado es cuando vemos la panorámica de la ciudad desde el balcón del hotel en donde se hospeda la madre del protagonista, escena que resume de la mejor manera tanto la esencia lumínica de ésta, como del mismo carácter tanto del film como del mismo director con su idea de posmodernidad y vanguardismo pop. Otro elemento a destacar es la música de Cliff Martinez, el montaje y obviamente la capacidad de aprovechar los escenarios reales de esta ciudad, no sólo para abaratar costos sino para reforzar la estética misma de ésta.

   
Aunque las actuaciones no son necesariamente destacables, si es el personaje de Kristin Scott Thomas, quien no sólo se lleva las mejores críticas sino la que mejor manifiesta y asume el tono de la película, personaje tan excesivo y maquiavélico como la poderosa madre de un clan criminal, que además de cruel y poderosa, transita por caminos entre lo incestuoso y lo matriarcal.   

De los demás actores, incluyendo a Ryan Gosling, actor fetiche de Refn, no se puede dilucidar demasiado, ya que éste, casi que es una continuación de su papel en Drive y los otros apenas aportan diálogos o intervenciones; tal vez la sorpresa - sin que sea genial su actuación- es la de Vithaya Pansringarm interpretando al extraño y efectivo policia Chang, personaje tan complejo e imposible, que resalta la misma naturaleza del filme. De resto, la mayoría de los personajes hacen parte o están acoplados a la ambientación, cada uno moviéndose tanto a la cadencia de las notas musicales como de la atmósfera de extrañeza que se van formando en cada una de las secuencias. 


Este ejercicio visual, que puede pecar de prepotente y vacío, es un interesante ejemplo de cómo el cine, más que contar historias es una serie de secuencias en donde imagen y sonido alteran y afectan la percepción del espectador, en este caso - y como mi interés no siempre va a estar centrada en guiones o narrativas- este ejercicio que se sale de las convenciones, y que tiene un excelente y sólido envoltorio, logra no sólo llenar mis expectativas sino que funciona como lo que está proponiendo el mismo director, una especie de western sin vaqueros, bellamente fotografiado y tan confuso, entretenido y envolvente como la obra de este director danés amado y odiado a partes iguales.

Eso sí, aunque las comparaciones son molestas, la película se queda corta frente a Drive; en definitiva no es una película para todo el mundo pero aún así es una película envolvente o mejor aún, Refn demuestra que puede generar polémica y con éso, ganar más adeptos. Recomendable por su impresionante fotografía, porque no se debe tomar muy en serio esta "tragedia griega posmodernista" y por que no siempre Dios perdona a los protagonistas.

Zoom in: Mejor fotografía en Sitges
La película fue rodada en orden cronológico
Seleccionada para participar en el Festival de Cannes

Montaje Paralelo: Drive (2011) - Chungking Express (1994)


3 comentarios:

  1. Yo tengo un problema con Ryan Golsing, y es que no me gusta como actor. Vi "Drive" y debo ser de las pocas personas que no le gustó. Así como tampoco me gustó "The Notebook" (El diario de Noa) No sé si es que veo a Ryan siempre con los mismos gestos o qué es... pero no me convencen sus interpretaciones. Intenté ver "Lars y una chica de verdad" y uff, no pasé de 15 minutos. Así que esta peli de la que hablas, no creo que la vea.

    Espero que podamos coincidir en otra peli.

    Saludos!

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  2. Sí es verdad cuando a uno no le gusta un actor, eso afecta directamente a la película, las otras pelís tampoco las he visto, un saludo

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  3. Exacto!! Aunque las tramas de esos filmes de Ryan, están bien. Si te animas a ver esas pelis, ya me cuentas.

    Un saludo!

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