29 jul. 2014

Side Effects: Un guión de efectos...secundarios


                                               "Amo la traición, pero odio al traidor."
                                                                                              Julio César

Del cineasta estadounidense Steven Soderbergh, he visto un par de películas, y con todas he tenido sentimientos encontrados, ya que son trabajos que parecen empezar con una temática y finalizar con otra o simple y sencillamente mezclar géneros, no siempre cumpliendo las expectativas; sin embargo la obra de este cineasta nacido Atlanta, Georgia, ha tenido una notable repercusión por sus temáticas y estilo visual, que van desde lo social hasta el cine comercial, con el que financia sus proyectos más personales.

Soderbergh, considerado uno de los más importantes cineastas de la ola independiente de los 90, es como muchos de sus contemporáneos, un empírico y consumado trabajador que se ha ganado a pulso, la experiencia y reconocimiento que le llegó con la polémica y Palma de Oro en Cannes  Sexo, mentiras y video.  

Este director con un estilo poco intrusivo y de gran afabilidad con los actores, lo ha llevado a trabajar con grandes figuras hollywoodenses, experimentar con las mismas producciones y recibir apoyo de éstos, que más que actores se han hecho amigos y socios de sus trabajos, como es el caso de George Clooney - co propietarios de la Section Eight Productions - entre otras grandes estrellas.

Su última película - y en teoría la última para la pantalla grande- fue Side Effects, la cual tuvo su presentación en la 63ra. edición del Festival Internacional de Berlín, y la película a reseñar en esta ocasión.


Este thriller psicólogico, que tiene de fondo a la ciudad de Nueva York, con ecos de "denuncia" a los antidepresivos, intrigas y traición, está escrito por Scott Z. Burns, guionista de las últimas tres películas de Soderbergh. 

La película inicia con la salida de la cárcel de Martin (Channing Tatum), que es esperado por su esposa Emily (Rooney Mara) y por la madre de éste, el cual ha estado pagando una condena de cuatro años por tráfico de influencias. En la siguiente secuencia, Emily choca su carro directamente contra la pared del parqueadero; ésta, termina siendo atendida por el prestigiosos psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law) quien le prescribe varios antidepresivos y una supervisión médica para su obvia depresión. Banks decide apoyarse en la antigua psiquiatra de ésta, la Dra. Siebert (Catherine Zeta Jones) la cual le describe la situación de esta mujer, y por tal razón Banks, le receta una droga experimental a Emily, sus cambios de humor, sonambulismo, no sólo afectarán la vida de la joven sino del propio psiquiatra, y principalmente la de Martin, quien será acuchillado por Emily, en uno  de esos estados de sonambulismo.

Pero en el momento en el que Banks, se da cuenta que muchos elementos no cuadran dentro de esta historia, y que la intrigas, traiciones y mentiras empiezan a salir a luz, él mismo se convertirá en parte de este juego.


Como ha hecho en gran parte de sus películas, Soderbergh se encarga de la fotografía y montaje - sin olvidar que también es el operador de cámara- elementos que domina no sólo técnica sino estructuralmente, que muestran una identidad y compromiso con su trabajo; un hombre multidisciplinario, que entiende la colectividad y a la vez singularidad del oficio, y que lo ejerce con bastante calidad principalmente en las temperaturas de color, texturas y composición, refiriéndonos a la fotografía, y de gran dinamismo, coherencia y narración tanto en el montaje como en el dominio de la cámara.

Los sonidos electrónicos del reconocido y multinominado compositor Thoman Newman acompañan perfectamente a esta historia de traición y múltiples tramas o capas narrativas, música que si bien no altera la atmósfera, si marca los mismos cambios de los personajes, con sonidos que varían en su ritmo y hasta en la progresión de esta historia, en la que nada es lo que parece.


Se pueden recalcar las actuaciones de Jude Law y de Rooney Mara, y si bien los papeles de Zeta Jones y de Tatum son correctos, tampoco llegan a destacar demasiado; además llegan a ser notorios los vacíos en la concepción de estos personajes, principalmente en la Dra. Siebert (Z. Jones) y en los mismos giros dramáticos de Mara; aún así están más que logradas las actuaciones, para un director que tiene como parte fundamental de su trabajo, darle libertad a sus actores, no sólo para la improvisación sino parte generar sus propias "puestas en escena".

Si en algo se puede destacar esta película, es en el personaje - más que en la misma actuación- que interpreta Jude Law, no sólo porque es el personaje principal sino por los diversos estados psicólogos y morales por los que debe pasar, siempre en la delgada línea roja entro lo ético y su "supervivencia".


Aunque la película cumple en su parte técnica, es entretenida y tiene el sello de Soderbergh, falla de forma considerable en su guión, por que no es, una película solida en las tramas que maneja, que si bien es cierto, que el director estadounidense no es el más cercano a los géneros o a tramas de una sola línea, en este caso como la canción ni chicha, ni limoná; es un largometraje que inicia como una critica social a los antidepresivos y a la industria médica de esta área, y termina convirtiéndose en un thriller de mentiras e intrigas, que a la final, sin estar mal escrito, no cuaja con la coherencia del relato y de la misma atmósfera del filme.

Aunque no sea admirador de este director, si veía un poco de mayor potencial en este trabajo, principalmente por el tema que manejaba, y que podría acercarse a The girlfriend experience, mucho más alejada de géneros pero inteligente en su mismo desarrollo narrativo y hasta en su propia estructura dramática o "estilo", del cual carece este último largometraje de Soderbergh. 

De todas formas, a quien le guste las películas de suspenso o enfrentamientos psicológicos entre personajes, les puede llegar a gustar, ésta, la que en teoría sería la última producción para la pantalla grande del cineasta estadounidense.

Zoom in: La actriz Rooney Mara dejó Zero Dark Thirty, por protagonizar esta película.
Con el cambio de diversos actores y producción, la película que un inicio se iba a llamar de The Bitter Pill, finalmente se optó por Side Effects.

Montaje Paralelo: El experimento (2001)



  

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