25 jul. 2014

About Time: Tiempo de amar


                                         "Ama un solo día y el mundo habrá cambiado."
                                                                                             Robert Browning 

El guionista y director de cine de origen neozelandés Richard Curtis es uno de los más respetados y nominados trabajadores de la industria cinematográfica inglesa, principalmente por sus comedias románticas y series televisivas. Después de licenciase en la Universidad de Oxford Curtis, empezó a escribir sobre todo programas cómicos, aunque ya había tenía la experiencia de haber trabajado con humoristas como Rowan Atkinson, -quien no sólo es su amigo sino colaborador habitual - sino con Ben Elton, co-creadores de la serie Mr. Bean.

Aunque inició como guionista, donde tuvo gran éxito con películas como Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y con el personaje de Bridget Jones, es a partir de Love Actually que se da a conocer como director y en el cargo que se ha venido desempeñando en los últimos años, además de escribir y producir sus trabajos, como lo hizo en su última película About Time, la cual vamos a reseñar a continuación.
                     
Richard Curtis monitoreando el trabajo junto a Doomhall Gleeson y Rachel McAdams
El guión de Curtis es una historia de género, drama y comedia que ha sabido explotar en lo últimos años de manera inteligente, con resultados económicos y de crítica más que satisfactorios. En esta ocasión mezcla estos elementos con una ligera variación hacía la ciencia ficción o fantasía de viajes en el tiempo, sin olvidar su esencia de humor y humanidad con lección de vida o aprendizaje.

About Time, se puede resumir en dos partes con el mismo protagonista Tim Lake (Domhall Gleeson) un joven de 21 años que se entera que puede viajar en el tiempo, como lo han hecho su padre y los demás hombres de su familia, y la otra parte es que Tim, es un enamorado de tiempo completo, y cuando debe viajar a Londres para iniciar su carrera y trabajo, se enamorará perdidamente de Mary (Rachel Mc Adams) con quién, como su don, hará del tiempo toda una expresión del amor. Repleta se secuencias cargadas de un humor inteligente, muy al estilo inglés, que mezcla lo sutil y lo absurdo en la misma escena; con un drama, aunque lacrimógeno y sentimental, funciona dentro de la misma narrativa, desarrollándose de forma coherente con el género y con las mismas capacidades del director.



La fotografía del estadounidense John Guleserian, que tiene ciertos ecos a la cinematografía publicitaria y los efectos vintage, se apropia del filme al darle un diseño lumínico entre naturalista y saturado dependiendo de la ubicación de los personajes, de los estados de animo y de las mismas situaciones que se van sucediendo. Guleserian, un novato en esto de la dirección de fotografía, cada vez se va haciendo de proyectos más interesantes y formando un estilo propio. La música que mezcla canciones contemporáneas y la compuesta por el británico Nick Laird-Clowes, fundamentalmente, se adapta a las sensaciones y al encuentro entre Tim y Mary, así mismo como a la secuencia más emotiva de este largometraje.

Es una película que carece de efectos visuales o especiales, ya que su relación con la fantasía o la ciencia ficción, está mucho más cercana a lo narrativo, utilizado como factor de humor, drama o de reflexión sobre el amor y la familia, pero nunca como un elemento sobrenatural, haciendo de ésto, tal vez lo más interesante de este trabajo junto a las actuaciones de Gleeson, McAdams y de un actor fetiche o por lo menos importante en la obra de Curtis, como lo es el británico Bill Nighy, quien interpreta al padre de Tim, y en cierto modo, quien más aporta a lo dramático, humorístico y sentimental de esta trama sencilla y lineal, que paradójicamente, juega con el tiempo.    



Aunque no es el tipo de películas que suelo ver, y de Curtis conocía someramente a Notting Hill y obviamente la serie de Mr. Bean, es un trabajo disfrutable por su humor, que sabe manejar el absurdo y lo improbable como engranajes de un guión bien escrito dentro del género, y que no intenta ser más de lo que es, sino una comedia romántica, donde el amor es la lección de vida y el tiempo es sólo una excusa para vivir del amor.

Si bien es cierto, que peca en su parte sentimental, que finalmente se la juega por la lección de vida y que no tiene mayor trascendencia, si tiene unas excelentes interpretaciones, la química entre la pareja protagonista es más que valida, y los viajes en el tiempo para equivocarse una y otra vez, resulta en cierto punto divertido y hasta encantador, por unos personajes entrañables e improbables, que Curtis sabe crear y darles forma como parte de la puesta en escena.


Una de esas películas para ver en pareja o sencillamente para que esa persona se vuelva su pareja, y si es posible para que intente regresar en el tiempo, si la película no le ha gustado y vea otra más interesante. Un trabajo que cumple con la afabilidad del público, que innegablemente sabe llegar a las personas, con un cuidado guión, personajes y la habilidad de Curtis para darle sentido al amor y hasta lo cursi con cierto estilo  y comodidad.  

Zoom in: Premio del público en el Festival de San Sebastían 
Tercera película en la que Rachel McAdams tiene una relación con un viajero del tiempo

Montaje Paralelo: El efecto mariposa (2004) - Notting Hill (1999)


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