9 feb. 2014

La vida de Adéle: personal retrato del amor


                                              "Es al separarse cuando se siente y se 
                                               comprende la fuerza con que se ama."
                                                                                   Fiodor Dostoievski

La vida de Adéle ha llegado a las carteleras colombianas, despertando las mismas expectativas y pasión que se ha vivido en otras latitudes, cargada de una polémica pero sentida historia de amor que trasciende moralismos o militancias; el responsable de esta gran película, ganadora en Cannes y celebrada en la mayor parte de festivales es, Abdelatiff Kechiche, cineasta franco-tunecino que destaca la sensualidad femenina en sus obras.

Este director, actor y guionista, que con ésta, su quinta película, se ha ganado el reconocimiento mundial, es un realizador que ha mostrado las problemáticas de identidad cultural y de la inmigración europea; que tiene como protagonistas a mujeres de carácter fuerte, inteligentes y apasionadas como en La graine et le mulet (la única película que había visto hasta el momento de este director); y que logra imprimirle a su trabajo una gran dosis de sensualidad, que no sólo está en las actrices sino en el ambiente mismo de éste, influenciado por su misma cultura y la ciudad luz de fondo.


"El amor se consume, nos desfallece, se rompe, nos rompe, se revive… El amor no puede ser eterno, pero nos hace eternos.", esta frase que pertenece al cómic Le blue est une couleur chaude, en el cual está basado libremente la película de Kechiche, resume perfectamente, los que vamos a ver en este radiografía sobre el primero, único y libre amor que se expresa a través de la mirada de una adolescente, que irá descubriendo en el cuerpo de otra mujer, ese sentimiento que parece inexplicable y que hace del tiempo, como en la película del tunecino, un suspiro.

La vida de Adéle, es un estudio intimista sobre la madurez, la sexualidad e identidad de una chica, que no sólo va a descubrir qué es el amor sino el dolor y perdida de éste; es una transición de las sensaciones, del cuerpo y de la vida, reflejados en la inocencia y pasión entre Adéle (Adéle Exarchopoulos) y Emma (Léa Seydoux), quienes finalmente son un espejo del amor en estos tiempos, dejándo de lado moralismos o militancias, para dar paso, al realismo de un sentimiento, sentimiento que se expone en la belleza de la dos actrices francesas.     


Escrita por el propio Kechiche junto a su montajista/editora y guionista Ghalia Lacroix, quienes toman la novela gráfica de Julie Maroh, y se apropian de esa mezcla de sensibilidades que es La vida de Adéle, trazando un camino en donde el amor se explica sólo a través de los gestos de Adéle, de la pinturas de Emma o simple y sencillamente cuando la falta de pudor, la pasión son la mejor expresión de lo que sienten estas mujeres.

La película inicia, con la rutina escolar de Adéle, las charlas con sus amigas, de su amor por la literatura, dudas y afectos, del cuestionamiento de su propia sexualidad, de una mirada con una chica de cabello azul (Emma), y de cómo, inesperadamente cuando se vuelven a ver, esa mirada se transformará en un amor tan trascendental, como el que Adéle ha leído en los libros y Emma siente por la pintura.  A partir de este punto, desde el momento en que Adéle y Emma se encuentran, la película gira en torno a la relación de éstas, su acercamiento; los detalles no sólo se hacen presentes como parte del lenguaje cinematográfico sino como elementos que nos presentan la realidad de cada uno de los personajes, sus sonrisas, miradas, nimiedades de los gestos y caricias, que finalmente desembocarán en la pasión de esa secuencia llamada a la polémica, pero que necesariamente es la mayor expresión del sentimiento de éstas y, el camino a la madurez de Adéle.


La gran fotografía de Sofian El Fani, -cinematógrafo que había trabajado como camarógrafo para Kechiche en sus anteriores películas, y que con esta suma su segunda incursión en la dirección fotográfica-; es una mezcla de luz natural, reflejos y detalles que nos aproxima a las experiencias de la pareja protagonista, fotografía que recoge esos trazos de luz,  en las que se siente la "hora mágica" de la que hablaba Almendros (Nestor), y que en esta película se traduce en las propias acciones de Adéle y Emma. Con gran realismo, el camarógrafo/fotógrafo, se inclina a retratar esta historia de amor, donde predominan los colores cálidos, los primeros planos y una puesta en escena reducida, que juega principalmente en favor de la expresiones y las comunicaciones corporales tanto de las dos chicas, como de sus propias concepciones de la vida.

Otro de los elementos que funcionan dentro del metraje, es la multiculturalidad musical, donde predominan los sonidos electrónicos, sin un denominador común, a excepción de estar presente  en esa momento indicado, en esa expresión determinada, que de forma diegética o extradiegética, marcan el ritmo de este largometraje, que a pesar de sus tres horas de duración, estilo pausado, pequeños movimientos de cámara, en gran parte de la película y, una reposada edición o montaje,

 que sin embargo, es de esas películas que se hacen cortas, y que uno no espera que acaben, esas películas mentales, que muchas veces siguen en nuestra memoria.



Pero si vamos a hablar del gran elemento a destacar de este largometraje, es en definitiva la actuación tanto de Adéle Exachorpoulos y Léa Seydoux, por que no sólo es una vivencia, una transformación sino que sus características, aspecto, gestos y detalles, nos hacen participes de su relación, caricias, de la sonrisa de Exarchopoulos, de las miradas de Seydoux; en cierta forma, olvidamos que existe una cámara para concentrarnos en esa transición del primer amor hacia la madurez de una relación, en las que están envueltas, una adolescente que quiere ser maestra (Adéle) y una artista plástica (Emma), que aman con pasión lo que hacen, como a sí mismas.

La gran sorpresa, es la actuación de Exachorpoulos, quien brinda su primera interpretación en la pantalla grande, y el soporte de una de las actrices más importantes de Francia y del panorama mundial como Seydoux, quien ya había demostrado sus capacidades frente a directores como Tarantino, Allen, y que su fuerza en la pantalla contrasta y complementa con la ternura e inocencia de quien encarna a Adéle.

Posiblemente -para la cultura popular y cinematográfica- una de las mejores, y más bellas parejas del cine, y una historia de amor tan real y poética, como las clases de literatura de Adéle y los trazos en los cuadros de Emma.


Personalmente - y afortunadamente otra- una de las mejores películas que se han visto en las carteleras nacionales, de esas películas que no se pueden explicar sino que se deben ver, que son tan subjetivas y personales como los sentimientos de las protagonistas. La vida de Adéle, es ese tipo de largometrajes, que gusta por su factura técnica y ágil dominio de la narrativa, pero que, para algunas personas se convierten en vivencias propias, donde las películas de sus vidas se reflejan en Adéle y Emma, que no importa si es el amor entre dos chicas, por que es una película que expone al amor como algo inevitable, lleno de pasión, lujuria y ternura, y, donde todos los sentimientos están enfrascados en un sólo recipiente que explota, que se rompe cuando esta pareja se une, se toca, se ama con una pasión desenfrenada y absoluta, que Kechiche muestra sin tapujos, sin pudor, coreografía de una expresión, despertando una polémica sin sentido, a la que la misma Exarchopolous, respondía con un, el sexo de la película es visto como exagerado pero nunca se cuestiona la exageración de la violencia hollywoodense o como dice Zizek "la relación que se establece entre la realidad y la fantasía" como ilustración del acto mismo entre Adéle y Emma.

Como decía al principio de esta entrada, un bello retrato sobre el amor, sin militancias, sin cuestionamientos o moralismos, que simple y sencillamente muestra, de forma respetuosa el amor entre dos mujeres, pero que perfectamente, podría ser cualquier pareja.

Zoom in: Palma de Oro en Cannes, y multipremiada en gran parte de festivales mundiales, principalmente en las categorías a mejor director, película, película extranjera y actuaciones. Aclamada por la crítica y festivales
Además de la polémica por las escenas sexuales, la relación entre el director y las actrices principales fue bastante complejo, peleas internas y choques laborales, empañaron en gran parte el transfondo del filme.
La película no fue del gusto (principalmente las escenas sexuales) de la autora de la Novela Gráfica.
Se prevé una segunda parte de La vida de Adéle - o por lo menos no se descarta -


Montaje Paralelo: Happy Together (1997)

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