3 dic 2012

El Apartamento: Comedia de la soledad


Una premisa algo obvia sobre las expectativas del cine, dice que una "película termina diciendo más sobre los espectadores, que sobre sus propios personajes"; exactamente eso me pasa con El Apartamento de Billy  Wilder, obra maestra de uno de los directores más importantes de la escena americana y de la cinematografía mundial; un largometraje que toca las fibras morales y sensoriales (aunque no está lejos de las sensitivas) de algunos espectadores (incluyéndome), sobre todo de aquellos que por una razón o razones, han optado por la soledad, algo que particularmente se establece en los personajes de Jack Lemmon y Shirley MacLaine, soledades en medio de una gigantesca y abrumadora torre de negocios: una Compañía de seguros en Manhattan.

Wilder, establece junto a I.A.L Diamond (coguionista casi inseparable del director nacionalizado estadounidense) un guión de frases y diálogos inteligentes, con humor y drama en constante disolvencia, no sólo por la dignidad que muchas veces se ve ignorada de C.C Baxter (Lack Lemmon), sino por las corrosivas ideas que están detrás del humor, criticando a la sociedad norteamericana y su decadente modo de vida.

Billy Wilder

No sólo estamos frente a una película de ingenioso humor, estamos frente a un guión estructuralmente inteligente, que gira alrededor del apartamento de C.C Baxter, personaje tan modesto como su pequeño apartamento, pero tan correcto como el amor que siente por la joven ascensorista del edificio en el que trabaja, trabajo donde sus aspiraciones se han ido moldeando a través de este apartamento, que sus superiores ven un "nido de amor".

Su historia es tan sencilla y moldeable que finalmente Wilder, hace de esta "simpleza", una verdadera obra maestra, no sólo visual o narrativamente, sino en toda la concepción de una sociedad -delimitada por un encuadre- individualista, superficial y arrolladora emocionalmente, en donde no tienen cabida, los personajes de MacLaine y Lemmon, tan ajenos a la frialdad humana, que este edificio convoca en directivos, secretarias y otros personajes que ponen en duda "las cualidades del hombre".  




Tan romántica como triste, esta película es un deleite a la vista, un interrogante a los sentimientos, y en el mejor de los casos toda una representación de la bondad de dos almas solitarias, que no se buscan; por que el amor es tan confuso y sesgado, que se confunde con.....; con las miradas de C.C Baxter y su amabilidad sincera y real. 


Wilder, como genio del cine, logra con pequeñas ideas, grandes resultados; desde imágenes que traducen los sentimientos de los personajes: el espejo roto que lleva MacLaine, las solitarias y rutinarias noches de Lemmon, el desasosiego de C.C Baxter, al ir a una cita inexistente; es posiblemente el personaje de Lemmon, un espejo de tantos espectadores, que  a través de este filme, ha sacado más de una sonrisa, ha aflorado la delicadeza de los sentimientos y en el mejor de los casos ha curado más de una depresión, que hasta el propio C.C Baxter logró superar con un juego de cartas....y una frase, que decía más de lo que esperaba.

Después de este largometraje, que junto a Roma Ciudad Abierta de Rosellini, han sido mis preferidas del seminario, también he encontrado a un director, -del que apenas si conocía por  "Faldas y a lo loco"- que a través de su humor inteligente se esconde una ácida sátira a las sociedades contemporáneas, y los establecimientos morales, sociales y en este caso, a los establecimientos emocionales, que al parecer, son los más conflictivos y decadentes.


Zoom in: 5 Oscars, Globo de Oro y BAFTA a mejor película
Texto oficial de estudio, en las academias de  cine de gran parte del mundo.

Montaje Paralelo: Sideways (2004) - City Lights (1931)


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