23 jun. 2012

El rostro impenetrable



Primera y única incursión de Marlon Brando detrás de la cámaras, en este inusual western de venganza y traición, con el mar como telón de fondo, y el amor como punto de giro narrativo; una película de elementos ajenos al género y con algunas particularidades que van más allá de lo técnico o artístico, como la presencia de Stanley Kubrick y Sam Peckinpah en la preproducción -Kubrick iba a dirigirla y Peckinpah rehízo el guión, que finalmente no fue aceptado por Kubrick, y éste no llegó a grabar un sólo fotograma por las diferencias creativas con Brando (ego vs. ego)-.


Un largometraje, que se destaca principalmente en las actuaciones de Brando y Karl Malden, como los ladrones de banco que al ser perseguidos por las autoridades y al verse acorralados, uno de éstos (Malden) traicionará al otro; y ésto será el detonador narrativo del filme. One eyed jacks como es su nombre originalmente, es una atípica reunión de egocentrismo, vaqueros, mar y sentimentalismo mal encaminado; por que las grandes actuaciones no disimulan las deficiencias del filme, principalmente el inexperto pulso de Brando a la hora de dirigir (los errores de raccord y posicionamientos de cámara, ritmo y tensión son notables, al igual que el exceso de metraje y vacíos narrativos - principalmente en la parte final. Sin embargo, elementos ajenos al género, la historia -como generalidad-, fotografía y otros contextos, hacen de "El rostro..." un producto importante como curiosidad fílmica (dirección de Brando) y técnica - artística (el mar de fondo en un western, el vestuario, el idioma español y otras) y válida como entretenimiento en celuloide.


Además, es destacable la actuación de Katy Jurado (reseñada en High Noon) y Pina Pellicer (quien se suicidaría años más tarde)y un desfile de habituales en los westerns; las escenas de acción están bien estructuradas, y la inexperiencia de Brando tras las cámaras, aunque afecta la normalidad del filme, también logra darle un estilo singular, pretencioso, pero que a final de cuentas le da un aire ajeno, absurdo e irreal.


Personalmente, la veo como una película necesaria por las múltiples curiosidades, y por ser el único largometraje dirigido por Brando, aunque llega a decepcionar el mal direccionamiento, por la inexperiencia y egolatría del "mejor actor de su generación", también logra una diferenciación en el género, y gracias a un sólida premisa, y las grandes actuaciones de Malden (quien realmente es el protagonista del filme), y el narcisismo "hiperinflado" de Brando, son puntos que dentro de la cultura fílmica son valederos e importantes.


Zoom in: Brando y Malden, actuaron en conjunto en 3 oportunidades, incluyendo este largometraje.
Nominada al Oscar por mejor fotografía y a mejor película en el Festival de San Sebastian
Aunque en Estados Unidos, no fue muy bien recibida, en Europa tuvo mejor suerte.





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