19 feb. 2012

Matar a un ruiseñor

Clásico del cine norteaméricano, con un sólido guión (basada en la novela homónima de Harper Lee), excelentes actuaciones, y la maestría de un gran director,- desconocido para muchos-, como Robert Mulligan, quien logra poner en escena, la época de la "Gran Depresión", en un profundo pueblo del sur norteaméricano; con todas las problemáticas  históricas, sociales y económicas, y principalmente raciales, que marcaron al sur estadounidense. 


Un filme, con uno de los iconos  más importantes de la cultura cinematográfica: Atticus Finch, es el epítome de la ética (es uno de los personaje de ficción más importantes para el campo del derecho y la abogacía) y de la respetabilidad; un abogado que defiende a un hombre negro, acusado de haber violado a una joven. Aunque, todo indica que el hombre es inocente, el pueblo y la segregación racial, hace previsible el dictamen del jurado.


Con este largometraje, uno de los más conocidos de Mulligan, y una de las mejores actuaciones de Gregory Peck; nos encontramos con héroes de lo cotidiano, de la dignidad humana, mezcla de realismo y dulzura, visto a través de la mirada infantil de los hijos de Atticus Finch, quien se gana enemigos por defender a un hombre negro, pero se convierte en el héroe personal de su hijos y de la justicia misma. - (como virtud aristotélica)-


El gran logro de Mulligan, con este filme, es la mesura: la tranquilidad, lo contenido, la "lección de vida", sin exageraciones, ni sublimaciones o efectismos, sólo un discurso, una puesta en escena, en un excelente blanco y negro de Russell Harlan, que juega con los matices, al igual que Mulligan lo hace con los personajes, con la historia.


Con uno de los mejores "opening", no sólo en los técnico, sino conceptualmente.


Una cinta, donde la inocencia, toma muchas caras y rumbos, en cierta forma, la inocencia se convierte en el hilo conductor del filme de Mulligan, y a partir de esto, giran las emociones, verdades y situaciones sociales que rodean al filme.


Zoom in: varias nominaciones, en las categorías de actuación, guión adaptado y mejor película, Oscar incluídos y Cannes.


Primera actuación de (un jovensísimo) Robert Duvall en cine - pieza importante en el filme, a pesar de su corta aparición.


En 2007, el American Film Institute (AFI) incluyó el filme en el puesto número 25 en una lista de las cien mejores películas estadounidenses de los últimos cien años.


Mary Badham (Scout), fue, en su momento, con diez años de edad, la actriz más joven candidata a un Premio Oscar.


Cuando Gregory Peck murió, en junio de 2003, el actor Brock Peters, que en la versión cinematográfica de Matar un ruiseñor interpretó a Tom Robinson, el negro acusado de violación, elogió al gran actor fallecido citando unas palabras de Harper Lee, la autora de la novela que dio origen al filme:"Atticus Finch le dio la oportunidad de interpretarse a sí mismo". Y concluyó su elogio con unas emotivas palabras de despedida: "A mi amigo Gregory Peck, a mi amigo Atticus Finch. Vaya con Dios"


Montaje Paralelo: Night of the Hunter (1955) 





1 comentario:

  1. concuerdo contigo en varios aspectos que mencionas
    el termino de "Leccion de vida",que pusistes es bastante contingente
    mas en estos tiempos donde impera la descriminacion no solo racial, sino intelectual, y hasta en ocasiones eticas...
    en resumen te podria decir que esta cinta nos muestra lo mejor y lo peor de los seres humanos, al menos esa idea me quedio cuando la vi hace un tiempo atras...

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