29 ago. 2011

The limits of Control



"El universo no tiene bordes ni centro"...

Una de las mejores películas de Jim Jarmusch (apreciación subjetiva), no sólo por la calidad visual que el señor Christopher Doyle logra a través de su genial paleta de colores y su percepción lumínica, o de la música que acompaña al film; es una de las mejores películas de Jarmush por que a través de su característico estilo narrativo, de minimizar el dramatismo, giros de acción; logra generar un "thriller" al más puro estilo Jarmusch, que está totalmente alejado de los estereotipos, íconos o elementos de una película de espías o cine negro, sino que conforma toda un ambiente de "collage" narrativo, que parecen ajenos, personajes, situaciones y vivencias del ambiente del filme.

Lo que nos cuenta la película es Un hombre de pocas palabras llega al aeropuerto de Madrid-Barajas y es enviado a un extraño viaje por España. Acaba encontrándose siempre con personas misteriosas que comparten con él cajas de cerillas. Estas contienen papelitos con letras y números. Una vez leídos, se los traga. Mientras que sus compañeros tienen intervenciones poéticas y filosóficas cuando se encuentran con él, que varían de unas pocas frases a extensos monólogos, el solitario no dice prácticamente ni una palabra. Entre reuniones se sienta en cafés, mira cuadros en museos, se pasa las noches en vela y vestido en la cama y hace ejercicios de Tai Chi.

Como es habitual en el cine del director norteamericano, las citas filosóficas, el ambiente  por encima de la progresión dramática, los personajes solitarios, la multipluralidad y la lograda música configuran un relato pausado, extraño, con retazos de ideas y conocimientos - aún de la propia vida- del cineasta independiente. Sólo basta con tomar a la mujer que aparece desnuda, en la mayor parte del metraje y ver un cuadro de Paul Delvaux, o las referencias a cuadros de pintores españoles y los misteriosos personajes. Los diálogos filósofiocos, de ambigua naturaleza; son muchos elementos que con una España ajena pero con cierto aire a  Road Movie, logran crear un todo cinematográfico de gran calidad.

Con una gran cantidad de estrellas invitadas y con el amigo personal de Jarmusch, Isaach de Bankolé, el cual ofrece unas actuaciones contenidas, de pequeños gestos muy acertados al estilo del filme.

Elipsis: El título de la película está tomado de un ensayo del poeta y literato underground William Burroughs, uno de los favoritos de Jarmusch.

Chistopher Doyle (Dir. de Fotografía) utiliza una película Fuji bastante descolorida para dar cierta atmósfera al filme


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