16 may. 2011

MARQUIS

Bizarra fábula sobre el famoso personaje francés del siglo 18; donde los personaje son caracterizados por figuras antropomorficas, donde el erotismo, y las ideas del frances son comentadas con Colin (su miembro), un personaje terrenal y pensante (?). De una factura visual excelente, los personajes -animatronics, son una mezcla de teleñecos- eróticos. La sátira y el erotismo siempre se han llevado estupendamente. Ambos tienen entre sus prioridades el escarnio de la civilización, la risa lúcida y el zafarse de la muerte convocándola a todas las fiestas. En el de imagen real, sin embargo, Marquis no deja de ser una propuesta insólita, más aún cuando su temario se aventura en la discusión de asuntos morales y su atrevimiento gráfico incluye masturbación, sodomía y tortura. El hecho de que los intérpretes vayan enmascarados de bestias (una vaca y una yegua encarnan a Justine y a Juliette, las heroínas circunstanciales creadas por Sade) hace burlescos los excesos y dota a la historia de un carácter fabuloso, ideal para debatir con la ligereza requerida las pulsiones propias de Sade. Topor destila esas pulsiones con su sardonia inconfundible en los enfrentamientos dialécticos entre Marquis, guiado por filosofías idealistas y utópicas, y el susceptible Colin, apéndice de impulsos tan terrenales como le corresponden a quien su “amo”, resignado, acusa de vulgar e impetuoso. 
(http://varadero.wordpress.com/2007/11/12/marquis-el-sexo-dominante/)

Dirigida por el belga Henri Xhonneux en colaboración con Roland Topor (ilustre personaje que colaboró con el grupo Pánico -Jodoroswky - Arrabal- )

Zoom in a: Roland Topor, ilustrador, cineasta, escritor de corte surrealista; escribió El quimérico Inquilino, que llevó Roman Polanski a la pantalla.


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