Minicrítica
Un gran trabajo por parte de Lang, inteligente en su montaje como en su guion - aunque pueda pecar de inocente al día de hoy-; donde las herramientas del noir y la crítica social, visual y narrativamente, se unen para mostrarnos una realidad evidente, que mientras la ciudad duerme, se despiertan los bajos deseos en los bares, las callejuelas y los pasillos de un periódico, donde transita la muerte, algunas veces como noticia y en otras, como protagonista, como sucede con esta mordaz primera plana de los años 50 estadounidense.
Montaje Paralelo: Sweet Smell of Sucess (1957) - Asesino en serie - Periodismo y Noir
El Ministerio del miedo (1944)
Pesadillesca adaptación de la novela homónima de Graham Greene en la que la intriga, el ambiente decadente y la conspiración en pleno Blitz londinense, empiezan a controlar la vida de Stephen Neale, quien tras dos años en un sanatorio mental, no sólo descubre un nuevo mudo - el de la guerra-, sino el ser víctima de una persecución totalmente ajena a sus realidad, o por lo menos, es eso lo que él cree. El guion de Seton Miller, se adapta muy bien a esas intrigas de espionaje, donde la confusión y lo enredos, no sólo van potenciando la angustia del protagonista, sino de sus mismas acciones, cada vez más erráticas o apasionadas, como lo logra apropiar Ray Millland en el papel del Neale.
La fotografía y el montaje recuerdan en un principio al Tercer Hombre de Reed y a la misma Spellbound de Hitchcock, pero va cogiendo su propio camino, que hasta el clímax, no sólo es potente en su forma sino en el mismo principio de la falta de credibilidad del protagonista que ha salido de una "manicomio", aunque el final pierde fuerza, el pulso narrativo de Lang, y todos los artilugios del género funcionan, y hace de ésta una obra entretenida y particular en su relato.
Montaje Paralelo: Espionaje- Tercer Hombre (1949)
The Big Heat (1953)
Aunque esta película de Fritz Lang, se presente como un thriller policiaco, y lo es, su tono y arquetipos noir son tan evidentes como su critica social disfrazada de "policia incorruptible contra el crimen"; Lang junto Sidney Boehm, guionista, arman una historia basada en las investigaciones periodísticas - convertida en libro- de William McGivern, sobre corrupción pública, mafia y policias asustados; sin embargo, el gran logro del director austriaco ya nacionalizado estadounidense es, cómo nos muestra la tensión en un hombre recto, el Detectivie Bannion, que se va desmoronando cuando su esposa es asesinada, convirtiéndose en vícitima de su propia honestidad, interpretado de gran manera por Glenn Ford, que evoluciona del policia de buen corazón al arquetipo del Hard Boiled, que ya no sólo se enfrenta a los delicuentes sino al propio sistema policial; aunque Lang nos presenta a una Femme Fatal al uso y al sádico sicario - el siempre magistral pero poco querido Lee Marvin-, son piezas narrativas muy bien interconectadas para este relato, en el que ahondamos en esa profunda pero medular corrupción política, que hace de la honestidad, un problema, en este punto es donde el cine de Lang, con esa fuerte carga social y capacidad para hacer enojar al establishment, se hace relevante. Igualmente, hay que reconocerle el gran trabajo fotográfico a Charles Lang, a la economía en los planos, y a esa, sútil y ambigua sensación de más que tener un final feliz, cerrar un capítulo, algo pírrico para el protagonista.
Otra gran apuesta de Lang, que cada vez más incomodaba a los grandes estudios, y a ese McCartismo latente, que veía comunistas en cada guión o película que hablaba sobre justicia social y honestidad.
Montaje Paralelo: Naked City (1948)
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